IMPACTO SOCIO-ECONÓMICO EN EL PRODUCTOR DEL COMPONENTE DE TRANSFERENCIA DE TECNOLOGÍA AGROPECUARIA DEL PROMSA

 

RESUMEN EJECUTIVO

La investigación sobre el Impacto Socio-económico en el Productor del Componente de Transferencia de Tecnología Agropecuaria del PROMSA, se efectuó durante el período julio–agosto del 2002, en 24 grupos de 8 provincias del país, para trece cultivos agrícolas y los tres principales rubros pecuarios, con un total de 75 entrevistas a productores, realizadas en sus propios predios con la asistencia del Supervisor y el Agente de Asistencia Técnica Privado, AATP de cada uno de los grupos.

El Componente de Transferencia de Tecnología Agropecuaria (CTTA) del PROMSA se inició en 1999 para reemplazar a los Servicios de Extensión Agropecuaria que ejecutaba el Ministerio de Agricultura y Ganadería sin que el Estado brinde la debida atención a la educación y capacitación, por lo que este se agotó con pocos efectos positivos en el aspecto económico y social para el productor.

Por esta razón la aplicación del CTTA tiene como finalidad principal respaldar el aumento de la productividad y rentabilidad del sector agropecuario mediante la capacitación, organización y participación activa del productor en estas actividades, contando con el apoyo del sector privado en su ejecución y financiamiento.

La investigación realizada ha dado la oportunidad de conocer los avances del Programa, cuya aplicación en los Grupos de Transferencia de Tecnología ha alcanzado logros importantes que marcan el inicio de un trabajo que debe tener continuidad y apoyo. En primera instancia se puede afirmar que se han corregido los hábitos tradicionales, que el productor aplicaba durante el ciclo productivo o en el período pecuario, mediante la adopción de prácticas mejoradas en cultivos, producción ganadera, administración y conservación de suelos, de tal manera que con su aplicación se está propiciando el cambio de actitud del agricultor, mediante la cual con la ayuda del técnico de campo y con su propia iniciativa se busca permanentemente los mecanismos para mejorar la unidad agropecuaria y el bienestar familiar.

Los sistemas de capacitación utilizados por el Programa: reuniones grupales, días de campo, charlas y visitas técnicas, parcelas demostrativas y giras de observación, que se cumplen con la frecuencia que exige el sector agropecuario, a más del beneficio en el campo productivo, han servido para robustecer la organización de los pequeños productores;  antes de la presencia del Programa en el campo, los grupos investigados no pertenecían a ninguna organización productiva, sino únicamente a grupos de limitada presencia y duración, cuya misión era cumplir únicamente un propósito inmediato o fines sociales y deportivos.

Actualmente, de los 24 grupos investigados, 17 tienen personería jurídica, 4 están en trámite y 3 esperan iniciar gestiones en el corto plazo. Cada grupo está formado por 20 productores en promedio y realizan reuniones generalmente cada semana o quincenalmente con la presencia del AATP, en donde se analizan y discuten asuntos de producción, organización y de gestión.

Durante la ejecución del Programa, el aprovechamiento de la superficie dedicada a la actividad agropecuaria se incrementó, en la Sierra del 68% al 90% y en la Costa del 83.5% al 85.7%, que demuestra que los productores dedicaron más tiempo y espacio a estas actividades, obteniendo resultados satisfactorios, que se reflejan en la diversificación de los cultivos e intensificación de rubros que el productor considera importantes.

En cuanto a la disponibilidad de los servicios básicos, los sectores registran mejoramiento con relación al año base; sin embargo, en lo relacionado a agua de riego existen deficiencias en la provisión de este importante servicio; y, en lo referente al agua potable la situación es crítica, pues casi todos los grupos han manifestado carecer de este.

Producto del proceso de aprendizaje y organización de los grupos familiares investigados, así como de un mejoramiento de sus ingresos, los productores están comenzando a incorporar ciertas comodidades en su vida hogareña. Igual se podría decir en lo concerniente a infraestructura productiva. Si bien todavía es deficitaria, existe el afán de mejoramiento, especialmente en la actividad pecuaria.

A nivel de finca, existe una mayor dedicación de los jefes de familia a estas actividades, en donde las esposas de los productores juegan un papel preponderante en el desenvolvimiento productivo y en muchos casos son las encargadas del manejo económico, siempre contando con la ayuda de sus hijos, de tal manera que se está iniciando la formación de empresas familiares, lo cual denota un deseo de superación en darles a sus hijos una mejor educación que la que ellos tuvieron.

Uno de los principales indicadores de aceptación al Programa, es que el productor aprueba el pago por el servicio de asistencia técnica, estando dispuestos, en la mayoría de los casos, a un incremento moderado. Este hecho demuestra seguridad en el Programa, confianza en el técnico de campo y la convicción de que la asistencia técnica les está llevando al mejoramiento de su economía y de la vida familiar.

Resultado importante del Programa es la concientización del productor de los beneficios que brinda el empleo de los productos orgánicos para la fertilización del suelo y plantaciones; y el uso técnico de los insumos químicos, produciéndose un  proceso paulatino de cambio, cuando técnicamente sea posible, hacia el empleo de insumos orgánicos. Este proceso tiene efectos positivos: la protección de la salud de los consumidores, el mantenimiento ecológico del suelo y medio ambiente, el incremento de los rendimientos y la reducción de los costos de producción. Complementariamente existen otros efectos económicos adicionales como son: mayor precio del producto con relación al de producción normal y reducción de las pérdidas en el proceso productivo.

Uno de los efectos de la asistencia técnica, es el incremento en los rendimientos de los diferentes rubros agrícolas y ganaderos, producto de la utilización de semillas de mejor calidad, el uso adecuado de fertilizantes y fitosanitarios, empleo de suplementos alimenticios, mejor manejo de los pastizales y controles sanitarios para la ganadería. Evidentemente estas prácticas dan como resultado adicional una disminución en los márgenes de pérdidas en la producción y en poscosecha

La investigación también incluyó los costos de producción, aspecto fundamental para orientar la política y el apoyo al productor; información que con la ayuda de los técnicos de campo, se logró calcular los principales componentes de cada rubro, con excepción de pecuario.

En esta materia se ha podido apreciar el uso de insumos orgánicos que inciden en los costos y rentabilidad. Los cultivos que han incorporado el uso de fertilizantes orgánicos son: Manzana, tomate de árbol, mora, cebolla, papa, orito, cacao, tomate riñón y arroz. El uso de fitosanitarios orgánicos se emplea en orito y cacao en la provincia de El Oro.

Para determinar si la inversión que está realizando el productor es rentable, se ha utilizado el criterio de la relación Beneficio / Costo, mediante el cual comparamos el valor actual neto de los beneficios y el valor actual neto de los costos. Estos valores en todos los casos superan a la unidad, lo cual indica que es conveniente la inversión.

Las debilidades más sentidas que actualmente se tienen que enfrentar  y cuyo mención ha sido casi unánime por parte de los productores son, la comercialización y el financiamiento; problemas de larga trayectoria que subsisten en la actividad agropecuaria y que desmotivan al productor para que continué de manera eficiente en su actividad.

En cuanto a la comercialización, la acción de los intermediarios hace que los precios sean bajos, en perjuicio del agricultor. Las ventas asociativas de los productos, bajo un  sistema técnicamente organizado, destinada a mercados formales, será el modo de enfrentar al intermediario que inmerecidamente se lleva un buen porcentaje de las utilidades que le corresponde al productor. Actualmente se están dando formas de venta asociativa pero más a nivel de finca, sistema que mantiene la influencia del comerciante intermediario.

El financiamiento enfrenta serias dificultades, pues para la actividad agropecuaria existen escasas fuentes y exigentes trámites, con tasas de interés relativamente más altas que para otras actividades de menor riesgo, lo que hace que los montos de crédito de los que recibieron este servicio, sean reducidos que impiden financiar la totalidad de las inversiones planificadas. En los dos últimos años el 56% de los encuestados recibieron algún financiamiento provenientes, de fuentes formales el 76% y el 24% de informales, con un promedio por operación de $567,00, insuficientes para financiar actividades productivas de este sector.

La mayoría de productores registran ingresos generados por la actividad agropecuaria  que  han superado a los del año base, lo que les ha permitido contar con un pequeño margen de ahorro, cumplir con los gastos y reinversiones en la finca, así como una mejor educación familiar, elevando su nivel de vida y bienestar.

 

CONCLUSIÓN

La investigación realizada demuestra que la aplicación del Programa de Transferencia de Tecnología en los grupos PROMSA, ha tenido un reconocimiento positivo por parte de los productores agropecuarios, que se evidencia en el mejoramiento de su  nivel de vida y su entorno familiar, producto de un aprovechamiento eficiente  del suelo, la aplicación de nuevas técnicas y un mayor grado de organización; que dieron como resultado, incrementos en los rendimientos productivos e ingresos. Esto a su vez permitió elevar las condiciones de vida, reflejadas en un mejor  equipamiento de sus hogares, adelanto en el nivel educativo de sus hijos y la posibilidad de tener pequeños márgenes de ahorro, todo lo cual denota un crecimiento en su situación socio-económica.

 

RECOMENDACIONES:

Ante la aceptación general del Programa y los resultados positivos de su aplicación, los productores reconocen su importancia, por ello es recomendable su continuación en los grupos que actualmente se encuentran; y buscando su ampliación a otras zonas que necesitan este apoyo tecnológico

El proceso de cambio al que están entrando los productores en cuanto al uso de insumos orgánicos, tiene un alcance de grandes perspectivas; por ello, este tema de la asistencia técnica, debe ser robustecido, definiendo estrategias de capacitación en lo referente a métodos, normas, reglamentos y más disposiciones para conocimiento del productor sobre los requisitos para producir ecológicamente y exportar.

La continuación del Programa debe darse con nuevos componentes en aspectos técnicos y financieros, tratando de consolidar un sistema de asistencia técnica que lleve al sector agropecuario al campo empresarial; pues, los actuales procesos de integración económica exigen una mayor circulación de bienes, servicios y capitales con mayor libertad, que puede darse en el caso del sector agropecuario cuando estas actividades  se transformen en verdaderas empresas.

Los logros alcanzados por el Programa deben ser aprovechados con acciones  de difusión sobre los sistemas y procedimientos utilizados a nivel de campo, como es el caso del uso y manejo de insumos orgánicos. En este aspecto y en base a la experiencia de estos tres años, es importante la creación de un documento metodológico que oriente las actividades que debe cumplir el técnico de campo y los líderes de las comunidades. Estos aspectos deben ser conocidos por todos los sectores productivos, instituciones públicas y privadas, a fin de generar una política  de apertura y permanente apoyo.

Los resultados satisfactorios de la ejecución del Programa, son lo suficientemente convincentes para recomendar que el PROMSA proponga a las instancias administrativas competentes una redefinición de las políticas del sector agropecuario, poniendo como prioritario un amplio Programa de Transferencia de Tecnología, para que se vaya desarrollando un verdadero mercado de Servicios de Asistencia Técnica, lo que permitirá ampliar la cobertura a nivel nacional.

El presente documento fue realizado por: Econ. Fernando Dahik M., Quito - Ecuador Septiembre 2002

 

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