Proyecto: IQ-CV-096
INIAP Estación Santa Catalin
Evaluación de sistemas de labranza y prueba de equipos para siembra directa en maíz y fréjol de la región andina del Ecuador
El principal problema de los suelos de ladera de la sierra Ecuatoriana es la acelerada degradación por efecto de la erosión del suelo causada por acción del agua y viento. En la actualidad ha tomado importancia la erosión inducida por el hombre, debido a las labores de preparación del suelo previo a la siembra y las labores culturales en los cultivos de escarda en general.. Esto ha contribuido a la pérdida gradual de la fertilidad de los suelos y en muchos casos ha provocado la desertización.
Con el fin de reducir la erosión del suelo y su degradación; una alternativa es no remover el suelo. Para esto, existen los sistemas de labranza de conservación del suelo, los que en algunas regiones del país, ya se han venido utilizando desde épocas remotas; en las zonas subtropicales hay agricultores que siembran el maíz y fréjol con espeque, luego de rozar el monte; el control de malezas lo realizan con machete.
Con estos antecedentes; se planteó la necesidad de investigar y validar alternativas tecnológicas de labranza y equipos de siembra directa, para pequeños y medianos agricultores de la sierra ecuatoriana; de tal manera, que permitan la producción de cultivos y a la vez contribuyan a la conservación y sostenibilidad del recurso suelo.
Los ensayos estuvieron ubicados en las provincias de Imbabura –, Pichincha, Chimborazo y Bolívar. Las investigaciones y actividades realizadas dentro del Proyecto fueron las siguientes:
• Evaluación de sistemas de labranza (convencional, mínima y cero) y niveles de fósforo (0, 50 y 100 kgP2O5/ha) en maíz, en dos localidades: Pichincha y Bolívar.
• Evaluación de sistemas de labranza (convencional, mínima y cero) y fertilización edáfica y foliar en él asocio Maíz- fréjol, en dos localidades: Pichincha y Chimborazo.
• Evaluación de métodos de control de malezas (manual, químico y combinado) en maíz con cero labranza, en Pichincha.
• Prueba de equipos para siembra directa en maíz. ESPOCH y provincias.
• Difusión y capacitación a técnicos, agricultores, profesores y estudiantes en las cuatro provincias.
Los resultados obtenidos demuestran que los sistemas de labranzas y niveles de fósforo no influyen en el porcentaje de emergencia de maíz; ni en acame de plantas por efecto del viento, en algunos ciclos este fue ligeramente mayor en labranza convencional frente a cero y mínima; por tanto, no es necesario él aporque como muchos agricultores creen. El rendimiento de grano de maíz, en las dos localidades no detectó diferencias significativas para sistemas de labranza, en cuatro años de investigación.
En el suelo de Pichincha que tuvo un contenido inicial de fósforo alto; en los ciclos evaluados no se observaron incrementos en el rendimiento de maíz por la adición de niveles de fósforo. El mejor nivel de fósforo para el suelo de Bolívar en el que el contenido inicial fue bajo es de 50 kg./ha de P2O5. Esta recomendación de fertilización con fósforo es general para los tres sistemas de labranza. En las dos localidades el nivel de fósforo en el suelo se incrementó por los niveles aplicados.
En
los sistemas de labranza de conservación, es necesario contar con buena
humedad del suelo al momento de aplicar el nitrógeno complementario;
para evitar deficiencias de nitrógeno. La incidencia y severidad de malezas
en los sistemas de labranza de conservación fueron menores que en los
ciclos anteriores, en las dos localidades.
En la parte física; el contenido de humedad del suelo en labranza cero
y mínima fue superior que en el sistema convencional,. La compactación
se incrementa con la profundidad.
Los sistemas de labranza de conservación Cero y Mínima, son alternativas para la producción de maíz y conservación del suelo; los que deben ser difundidos entre los agricultores de la sierra ecuatoriana, considerando que el rendimiento y la rentabilidad del cultivo son similares o superiores a labranza convencional y la erosión del suelo se reduce al mínimo.
En él asocio maíz fréjol no se observaron diferencias significativas entre sistemas de labranza, para las características agronómicas del cultivo; siendo afectadas solamente por la fertilización aplicada.
Respecto al acame, no existe diferencia entre los sistemas de labranza de conservación y el convencional. Por lo tanto, las plantas de maíz soportan perfectamente a las plantas de fréjol sin él aporque tradicional.
En lo económico, la fertilización edáfica igualó los beneficios de las otras fertilizaciones y la labranza mínima fue la que obtuvo los mejores réditos en ambas localidades.
El ensayo de malezas determinó que estas compiten con el cultivo por luz, agua y nutrientes, reduciendo drásticamente el rendimiento. El máximo rendimiento de maíz (5.84 t/ha) se obtuvo con el control integrado de malezas (atrazina + paraquat + controles manuales), seguido por los químicos linuron en pre emergencia con 5.26 t/ha y atrazina + paraquat con 5.18 t/ha, estos tres tratamientos son estadísticamente iguales entre sí.
Dentro
de los equipos para siembra directa se han realizado pruebas de laboratorio
y campo de la matraca (sembradora manual), Sembradoras de tracción animal
y motriz. Presentando una mejor eficiencia la de tracción motriz cuando
seleccionamos la semilla en un tamiz de malla número 8. Con respecto
a capacitación se han realizado 5 días de campo y un taller en
las provincias de Imbabura, Pichincha, Chimborazo y Bolívar, a los que
han asistido 144 técnicos, 147 agricultores, 67 profesores y 259 estudiantes,
dando un total de 617 participantes.